 Las vaginas, como las mujeres, son diferentes y tienen características que las hacen únicas. Nosotras, las amantes de las mujeres, creemos conocer los secretos de la vagina: cómo acercarnos sin asustarla, cómo ofrecerle un espacio seguro donde pueda expresarse y cuándo llevarla a la cima del placer.
Existe la vagina militar con corte de soldado (calva a la los lados y peluda en el centro), la vagina salvaje (que jamás ha sido rasurada), la vagina pesquera (con olor penetrante pero rico sabor), la vagina educada (todo término medio, ni muy peluda, ni muy calva), la vagina girl scout (siempre lista), la vagina experimentada que sabe exactamente qué le gusta y cómo le gusta, la vagina fashion, siempre a la moda y perfumada, la vagina Napoleón (pequeña pero líder en nuestras decisiones y emociones), la vagina atrevida que no se cansa de buscar nuevos placeres y la vagina platónica (la de nuestra actriz preferida con la que soñamos en nuestras fantasías).
Grande, chiquita, peluda, calvita, imponente o escurridiza, la vagina nos habla de sus necesidades, pide que la escuchemos, que nos bajemos de nuestras intelectualidades y por lo menos le demos unos minutos al día.
En la relación de pareja es muy importante poder hablar de este tipo de cosas, de nuestras vaginas, de nuestro cuerpo y de nuestra sexualidad. Desde nuestra experiencia clínica con mujeres LBT en LIBERARTE, hemos podido establecer que existen muchas parejas de mujeres que se aman profundamente pero no se comunican, creen que por ser ambas mujeres saben lo que le gusta a la pareja, se dejan llevar por la costumbre de ver y sentir siempre la misma vagina y no se permiten descubrir en cada encuentro algo novedoso, íntimo y placentero.
Claro, entre responsabilidades, compromisos, trabajo, familias, estudio y rumba queda poco tiempo para hablar sobre tu vagina, mi vagina, nuestra sexualidad y como conectarnos de una forma diferente.
A veces hace falta asesoría psicológica para lograr una sexualidad satisfactoria en la pareja. La vagina mensajera nos trae noticias, que a veces no queremos escuchar, sobre cómo está nuestra relación de pareja, si tenemos inconformidades o reclamos que no se han solucionado o si se avecina una gran crisis que puede hacer tambalear nuestro amor. No queremos más “monólogos de la vagina”, sino un diálogo entre vaginas, entre mujeres que se aman y quieren vivir su sexualidad plenamente. Si quieres asistir a asesoría psicológica, no olvides que nuestras puertas siempre están abiertas para ti. LIBERARTE Asesoría Psicológica www.liberarte.co
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