|
Escrito por ariadna lombardi
|
|
sábado, 26 de septiembre de 2009 |
|
Ser tu pan y tu alimento. Darte luz en los días. Aunque yo sepa que estas resuelta; en cada esquina veo caer un poco de tu vida. Respiro con el olor de tu piel y haciéndolo siento tu esencia dispersa.
Presta atención querida; yo te olvido, tú me olvidas. El amor es un espacio temporal. Tú me entregas tu cuerpo y tu alma cuando te da la gana.
Sigue atenta querida; tú me has entregado el corazón en cada beso, esos que te robo y tú me los dejas con excesos, este deseo que has pospuesto es tu herida.
Escúchame querida; tú te vas y yo te olvido, Y sabes bien que toda tu vida te preguntarás; ¿Qué quedo de aquel amor vivido en el suelo de ese lugar? Ése que vivías a pesar de traicionar tu sentimiento, y sin saber que eras simplemente feliz.
Sígueme escuchando mi niña; todos pagamos nuestros errores y cuentas, hoy te toca decidir. El camino es resignarte o vivir.
Oye esto mi pobre niña; aunque te enojes siempre sonríes, delicadamente ha muerto tu alma, simplemente agoniza dentro de ti. Y ha de quedar tu cuerpo aprendiendo a existir.
Articulos relacionados: Nuevos:
Antiguos:
|