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Mujeres al ataque; las formas, las estrategias y hasta las artimañas, todo se vale al coquetear. Hemos de suponer que si queremos conquistar a la otra tenemos que echar la carne al asador.
Se pensaría que lo primero que hay que saber es si la otra está vacante, pero sabemos que para varias, eso, es lo de menos.
Tratamos de que las amigas nos digan cómo, (como si fuera una receta de cocina) pero no, no se trata de preparar la cena, bueno... me retracto.
Los nervios nos traicionan, tartamudeamos y nos ponemos rojas, las inexpertas claro; las profesionales hacen del coqueteo un arte, ese bajar de ojos, el tono de voz sugestivo, la sonrisa enigmática que ya les sale de manera natural y ese contoneo que nos invitan a robarlas.
Lo primero que dicen las que saben de esto, es elegir a la doncella en cuestión, la que será sólo por un momento o para toda vida. Aunque lo nieguen, primero tiene que entrar por los ojos, si no ¿cómo?
Ya que te gustó alguna incauta tienes que encausar tus sentidos para que ella se percate de ti, sabrás de ello de manera inmediata si responde a tus miradas casuales, si es tímida puede responder esquivando el contacto visual, no siempre el no verte es sinónimo de rechazo.
Las hay las que les gusta sentirse divas y no responderán como quisieras. Para ellas el trato es diferente, no les des demasiada importancia, están acostumbradas a ello, para ellas lo difícil es lo atractivo. Si no esquivan miradas tienes un buen comienzo.
Momento decisivo, el primer acercamiento, cuánto cuesta para algunas y para otras es como ser pez en el agua. Relájate, dicen, no pierdes nada y puedes ganar mucho, mínimo una buena amiga. Miedo al rechazo, que importa, no somos monedita de oro para gustarles a todas.
No hay que ser muy perceptivas para entender el mensaje corporal de ella cuando nos acercamos y saludamos, en la mayoría de los casos se sabe luego, luego, si le atraes o no; se puede poner nerviosa, ponerse roja, tartamudear, ¿entiendes?, es lo mismo, o en su defecto puede ser una profesional del manejo de las situaciones y tener pleno control, por lo que algunas trataran de voltearte la tortilla, no, esa no, todavía no llegamos a eso.
Repetimos patrones de conducta: las obvias intentan conquistar y las femeninas ser conquistadas, pero eso son usos heterosexuales, todas tenemos nuestro corazoncito y nos gusta seducir y ser seducidas.
El encausar a la aludida a un ambiente seductor o romántico es cuestión de hormonas, si ya sabes que le gustas y ella te gusta se ligera de ropas.
Momento, no es que se las quiten, eso viene después, sino que el ligue es una danza de apareamiento: bailamos y nos ceñimos mutuamente en un estira y afloja rico, seductor; sonrisas, miradas y acercamientos cada vez más cortos. En el instante en que tu mirada logra conectarse con la de ella, acércate y...
Bueno, no lo sé, ustedes son las expertas.
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