Registro

Destacado
Contenido
De las convenciones sociales, el feminismo y otros E-Mail
Escrito por Fiorixk   
lunes, 11 de septiembre de 2006
Algún día en DeGeneres-E proyectamos Saving Face, una película asiático americana, que relata la historia de amor de dos, valga la redundancia, mujeres asiático-norteamericanas que viven en New York, en una comunidad oriental.  No les contaré la peli ni nada parecido, sólo reseñaré una escena en particular, en donde estas dos mujeres están bailando en medio de una gran fiesta con muchos japoneses y chinos alrededor (ustedes disculparán, pero no los diferencio), y de repente se besan, y todo sigue igual.

El otro día fui a un grado de una prima, una comida, con vestido decente y la cosa, asistí sola, aunque estuve meditando toda la semana, en si llevar o no a mi novia, al final no lo hice por dos razones, una, porque no me parecía justo llevarla a que me acompañara a un evento tan aburrido y dos, porque nadie llevaba novios y mucho menos novias, o sea, me acobardé.
Estando en la fiesta vi un grupo de mujeres sentadas en una mesa, al parecer amigas del trabajo de mi tía, se veían alegres y movían sus cuerpos al ritmo de la música, sentadas en su silla, luego mi mamá, la única divorciada de la familia (por lo tanto siempre mirada por el resto de la familia como inferior porque le falta algo) dijo que ahí sí extrañaba un compañero para tener con quien bailar, entonces, al ver a todas estas mujeres con ganas de bailar, esperando que algún hombre las invitara a la pista, pensé, por un lado en que es tenaz estar dependiendo de los hombres, en que hubiera sido muy chévere que se pararan a bailar entre ellas  (pero claro, era una fiesta con clase y estilo y eso no se vería bien), y por el otro lado pensé, en que si acaso mi novia hubiera ido, ¿¿¿hubiéramos sido capaces de bailar??? No lo creo.

Entonces me pongo a reflexionar, en cómo hemos evolucionado, ¿en qué grado el movimiento feminista ha cambiado una cultura tan patriarcal como la nuestra?, porque los estudios siguen demostrando que las mujeres ganan menos en relación con los hombres, que ahora, salen a trabajar, pero no dejan de ser mamás, mejor dicho trabajan de 8 a 5 en una oficina, para llegar a trabajar en su casa, que seguimos esperando que un hombre nos saque a bailar, que la mujer que sale y se mete con muchos tipos aún la denominan perra, pero el hombre que hace lo mismo con muchas mujeres es un duro, un galán, un tumbalocas, que socialmente eres menos aceptada si eres madre soltera, divorciada o viuda que si tienes marido, la gente en general tiene la tendencia a tenerte cierta lástima, sin importar nada más.  Así que, ¿dónde quedó la revolución feminista del 70, en el uso del condón y la planificación?, en trabajar doble, en seguir sirviéndole primero a los hombres machos del hogar cuando hay una comida familiar (por lo menos así es en mi  familia), en que la gente siempre crea que te hace falta un hombre al lado, y no solo eso, en que, cada mujer piense que le hace falta un hombre al lado, aunque sea para colocar una puntilla. Pues no, me rebelo contra los convencionalismos estúpidos, me rebelo contra mis tíos, quienes en su interior sienten cierta pena por mi madre por no tener marido, me rebelo contra mi madre que cree que para poner un cuadro hay que llamar a un hombre, me rebelo contra esas mujeres que se mueren de las ganas por bailar, pero no lo hacen, me rebelo contra mí misma por no ser como las niñas de la película y decirle a mi tradicional y conservadora familia que no tengo novio sino novia.

Es hora de actuar como se nos dé la gana, es hora de dejar atrás esos paradigmas estúpidos que nos inculcaron desde pequeñas, quién putas le dijo a la coordinadora de mi colegio que “la elegancia exige sacrificio”, quién putas puede juzgar la vida sexual o amorosa de otro, quién dijo que ser mujer implica involucrarse con un hombre, a quién se le ocurrió que debíamos usar falda, tacones, depilarnos, tener uñas largas y pintadas para vernos femeninas.

Este es un grito, un grito de desespero contra el mundo, porque no quiero que mis hijos (o los de mi hermana) vivan esto, que si tienen hermanos, ellas terminen haciéndole la comida a ellos, o peor aún, que la niña salga hasta las 10pm, pero el niño sí se pueda demorar lo que quiera y hasta plata le den para invitar.  
Es que no pueden seguir criando susanitas, que sólo esperan crecer para casarse y tener hijos, esperando que el marido las mantenga, me niego, me niego una y mil veces a seguir las convenciones que algún loco se inventó, me niego a seguir los parámetros heterosexuales, y me negaría aun si no fuera gay, porque me dieron libre albedrío, porque no espero depender de nadie, sea hombre o mujer y porque nadie vale más o menos por quien tenga al lado.

...Y llegará el día en que a las fiestas de mi familia llevaré a mi novia, y no como mi amiga, sino como mi novia, y bailaré con ella, y todos lo aceptarán, o simplemente no volveré a las fiestas de mi familia...
 
Comenta sobre este artículo en el foro

Articulos relacionados:
Nuevos:
Antiguos:

Comentan
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios!

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 
< Anterior   Siguiente >

Publicidad

Paute aquí 

Blogger facebook Yahoo! twitter last.fm MySpace YouTube delicious