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Demos un vistazo a los movimientos LGBT en el mundo. Cada día se da un paso más hacia el respeto, la visibilidad y el reconocimiento de nuestros derechos, el mundo empieza a abrir los ojos ante las personas con opciones sexuales diferentes, la comunidad LGBT sale a la calle y dice “soy gay”, “soy lesbiana” y estoy orgulloso de ello. Latinoamérica empieza a dar pasos hacia la visibilización, ejemplos de eso se pueden observar en Argentina, Chile, México, donde hay movimientos que, apoyados por la comunidad, han realizado grandes cosas. ¿Y nosotras?...
Recuerdo la primera vez que fui a un bar gay, era un sitio que se llenaba después de las 2am, por la zona rosa, conocí varias personas, el ambiente del mundo gay me encantó, y desde ese día podría decir mi mamá que me perdió. Creo que hay que aclarar que esa primera vez fue aproximadamente hace tres años, en realidad soy una pollita en esto de ser lesbiana :), nunca creí que hubieran tantas mujeres lesbianas y bisexuales como hay, la primera vez que asistí a la fiesta lésbica de Theatron y vi reunidas más de 500 mujeres, me hice la misma pregunta que me sigo haciendo hoy, ¿dónde están estas mujeres los 364 días del año restantes? Están metidas en sus casas, viendo tele con su novia al lado, o tal vez se camuflan como heteros y se van a bares straight, o aún no han salido del closet, viven con su mamá, y chatean en las noches mientras nadie las ve. Yo no lo sé, pero el denominador común que he observado es que la mujer lesbiana y bisexual como miembro de la sociedad, no existe. Es cierto, no existimos, no estamos en las estadísticas, no estamos en las noticias, ni siquiera en las nuevas campañas de respeto o prevención (en algunas ahora muestran hombres homosexuales), pero... ¿¿¿y nosotras??? Me he dado cuenta de que es un problema de negación, autodiscriminación y miedo, una tríada bastante peligrosa que sólo hace que nos escondamos más y más, es que piénsenlo un segundo, nos marginamos de los hetero, nos marginamos de los hombres gay, nos marginamos de nuestras familias, hasta nos marginamos de las bisexuales. Somos un pequeño punto que nadie reconoce, porque ni siquiera nosotras mismas nos reconocemos, yo me pongo a ver como han evolucionado los movimientos lésbicos en otros países (de Latinoamérica) y nosotras seguimos en pañales, seguimos reuniéndonos a escondidas con las mismas dos o tres conocidas de siempre, ¿será que no nos aceptamos?, ¿será que nos da pena ser lo que somos; y qué nos pueden hacer?, hey, yo soy la primera que salgo a la calle y tomo de la mano a mi novia, y sí, me han sacado de un par de bares, pero de otros no, y cuando lo hacen me paro y me voy, con la frente en alto, porque no tengo por qué sentir vergüenza. Creo que lo primero que debemos hacer en este país, un paso previo a que nuestros derechos sean reconocidos por el estado, es que los exijamos, pero para ello tenemos que sentirnos cómodos con lo que somos.
Haz una reflexión, ¿a cuántas marchas del orgullo LGBT has asistido?, yo he ido a una, la del 2005, y fue increíble ver cómo las mujeres no alcanzábamos a ser más de 30; ¿porqué no fueron?, por miedo, por pena, ¿¿¿por qué???
Creo que culturalmente aún tenemos un problema de homofobia interna, sin hablar de cómo discriminamos a los otros, así que te invito a que te mires frente al espejo y digas en voz alta: SOY LESBIANA o BISEXUAL (o en su defecto, ME GUSTAN LAS MUJERES), te observes nuevamente y veas que sigues siendo la misma, que no eres mejor o peor persona por tu orientación sexual, que no estás enferma, que no eres una depravada, que tú, al igual que el resto de la humanidad, busca su felicidad y su realización, y qué vaina, si nuestra realización está al lado de otra mujer; si a mi vecino no le gusta, es su problema, no el mío, pero no se queden escondidas en la casa, o metidas en cualquier bar de la esquina donde sean invisibles para el mundo; mi consigna es que salgamos a la calle, que tomes a tu novia de la mano, que incluso la beses, al comienzo te sentirás extraña, y puede que te miren raro o mal, pero no va a pasar nada más. Nos automarginamos, nos hacemos invisibles y así jamás seremos parte de una sociedad.
Porque la lucha sin armas, sin violencia, es una lucha válida, porque reto a la sociedad a que me tolere, es que te invito a que te ames, a que te sientas orgullosa de lo que eres, porque visibilizarnos es la mejor arma contra la discriminación.
Visita www.visibilidad.org ¡¡¡HAZTE VISIBLE!!!!
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