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Mi historia de DeGeneres-E |
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Escrito por El Día Feliz
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martes, 28 de marzo de 2006 |
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Le venía siguiendo la pista electrónica a la serie peliculera de unas niñas desconocidas, que se anunciaban en Lesbianas Bogotá; a mí me gusta el cine y sonaba divertido verlo acompañada de mujeres y más si eran lesbianas, ya sabemos, el levante, pero la timidez no me daba, así que dejé pasar tres bolas, y me quedé en casa.
Un día llegaron noticias a la página, decía la de las gafas en su mensaje, que se quedaban sin casa, y yo, claro, lancé un batazo. Vinieron un día cualquiera, por la tarde, eran tres, la chica de la moto, evidente con su casco y sus gafas, su novia la activista que parloteaba discursos que sonaban ciertos, y la chica de las gafas que al final de la tarde ya nos enseñaba en video cómo conquistar damas, (en pie terminarlo, reinitas) charlamos, reímos y cuadramos todo para hacer la vaina.
Empezamos entonces a pasar las pelis en mi casa, fajadísimas todas, sin la novia activista que estaba en su ciudad de origen pasando las vacaciones; uno de los días vino la costeñita y armamos nuestro foforro, por el cual decimos que nació el nombre y el estado y nos volvimos De- Generes-E incluyendo a La Abogada.
Fuimos 5 hasta que los enredos de faldas me alejaron del grupo, pero terminé volviendo, porque el proyecto es hacer imagen, proyectar imagen, vivir como somos sin compliques y eso me sigue gustando.
Grosso modo esa es mi historia de DeGeneres-E, que sobrepasa dificultades y sigue creciendo, porque como dice mi Maestro, lo que se hace con amor, da frutos.
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