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¿Estamos cayendo en un círculo vicioso? Al parecer sí. El mundo L no es tan rosa como lo pintan. Más bien tiene un color de hormiga. Las situaciones en este mundo son tan complicadas que ya no sé ni qué pensar.
Aun aquí se siguen viviendo los chismes, las rivalidades, los comentarios malintencionados de la gente envidiosa, que si fuiste, si dijiste, que si hiciste... Nunca me imaginé que las cosas que más detestaba del mundo hetero las tuviera que seguir viviendo aquí, en donde se supone que hacemos parte de un colectivo que lucha por sus derechos de igualdad. A propósito de la igualdad ¿De qué igualdad hablan las líderes de algunas organizaciones? Si muchas de nosotras hemos sido rechazadas por nuestra condición social, por no ser como muchas de ellas estrato 6, o por no estudiar en X universidad no podemos tener los mismos derechos de expresión y de participación en las actividades, por no ser parte de la “rosca” no entramos, por no ser la súper vieja sexy muchas veces no tenemos la misma aceptación en las reuniones sociales. Reuniones muchas veces carentes del sentido de la responsabilidad por nuestros semejantes, no se les olvide que aquí nadie es más importante que las demás. Ahora ni los sentimientos los respetamos, nos importa un bledo el sentir de nuestras amigas, compañeras, novias y ex novias. Esto se está convirtiendo en un sancocho de cuerpos donde todas con todas, y la verdad me asusta mucho esta situación. Afortunadamente no podemos procrear porque si no ya muchas serían madres solteras y otras las madres con hijos regados por el mundo. Sé que el amor entre dos mujeres es algo que no tiene fronteras ni restricciones y se caracteriza por la sutileza, por sus expresiones delicadas, pero estamos tomando ciertos comportamientos tan machistas y tan masculinos que toda la sutileza de la relación lésbica queda por el piso. Creo que no es necesario marcar territorio, ni tener tratos violentos con nuestras parejas, ni tratar de ser la que más se ha acostado con viejas, ni tener el historial más largo de amores pasajeros, ni mucho menos el tema de la infidelidad expresada tan abiertamente. Es cierto que no soy la más indicada para venir a tirar la primera piedra, porque no estoy libre de pecados. La verdad hoy me da tristeza que nuestros espacios se estén llenando de toda esa basura. Creo que es hora de hacer un alto en el camino y que en vez de estar haciendo cosas en contra de nosotras miremos más bien que podemos hacer por el colectivo y de verdad es un mensaje para todas aquellas “líderes” que no se han dado cuenta de las grandes mentes a las que han rechazado, personas que tienen mucho que aportar y a las cuales les han cerrado la puerta en la cara o les han plagiado las ideas. No sé, ahí les dejo la inquietud...
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