El dolor, qué sentimiento tan extrañamente efímero. Subido en un vaivén donde tú vas sin saber en qué momento eres autor o víctima de tus propios inventos, no sé en qué momento éste retorna... No sé qué vueltas más quiera dar este dolor, pero buscando algo más de inspiración, aparte de un cráter emocional, encontré algunas frases... como ésta que dice: "Sin el dolor no habría felicidad".
No sé que pensarán ustedes acerca de esto, pero la verdad llevo mucho tiempo tratando de convencer a la gente y de paso de convencerme a mí misma, de que es cierto. Pero no he podido y no puedo; me abruma, me enfurece, me da náuseas la idea de que tras la búsqueda de felicidad (teniendo claro que la felicidad es un cúmulo de alegrías en forma de destellos), viene una herida, un dolor camuflado en rosas y aromas que a simple vista parece perfecto.
Me niego a la felicidad, me niego a repartir pedazos de un corazón roto, me niego a ser feliz si esto significa tener que estar borrando el más bello dibujo... de una sincera sonrisa.