|
Cuando las cosas inevitablemente llegan a un final, resultan textos, poemas, obras inspiradas en la imposibilidad de la comunicación de toda la cantidad de sensaciones que se pueden experimentar en ese pequeño momento, momentito pequeñito que divide la vida en dos. Éste es uno de los textos de imposibilidad de una mejor descripción que salió de mi alma recientemente inspirado en mi musa, a quien le compuse tantos poemas y a quien dediqué tantas letras en mi vida, y a quien dejé ahora de lado.
Siempre reclamaste por tiempo para ti, dentro de tu mundo y de tus miles de amigos, siempre quisiste estar conmigo, sentirme bajo tus brazos, sentirme dentro de ti, besando tu piel. Yo, sin tiempo para mí misma, siempre te di mi vida completa, mi alma entera, mis labios que reclamaban siempre tus besos suaves y tus palabras dulces en oposición a lo que pudiera opinar el mundo. Ahora simplemente eres una imagen quieta en el tiempo, una estatua perdida en mis recuerdos y entre mis lágrimas, una pintura grotesca escondida entre litros y litros de cicuta que mató mi alma por mucho tiempo. Mi alma se liberó de ti en este momento, después de una enfática negativa a tus siempre sarcásticas críticas a mi vida. Mi alma se alegra de haberse liberado, mi vida está perfecta sin ti, sé que estás sola y que siempre fui tu escondite contra la soledad pero me agoté de soportar, sin decir una palabra, las miles de mujeres que pasaron por tus manos mientras te amaba con toda mi existencia, o aquella infinita cantidad de veces que escuché “no tengo tiempo” (que es tu reclamo principal en contra mía) o el olvido de los detalles pequeñitos que tenía contigo que no eran nada frente a tu gente fantoche que lo tiene todo, todo, pero que no tiene idea de la mente filosófica y literaria que tú dejaste botada por tanto tiempo. Eres absolutamente superficial, nada adentro, una caja vacía muy bien adornada y llena de fantasmas que se desvanecen inevitablemente con el tiempo, todas las cosas físicas que no quiero ahora. Estoy completa ahora que te dejé, mi vida, mi cabeza, mi alma angustiada por la voluntad de la naturaleza están, sin embargo, bien. Espero que al final de tus días, cuando lo superficial acabe, no estés sola y que encuentres finalmente alguien que soporte tus juicios absurdos e inconsecuentes y que entienda de qué carajos hablas cuando hablas de tu vida adornada. Ya no eres más. Yo sigo siendo en el tiempo.
Isis ∞
Nuevos:
Antiguos:
|