El baile mas elegante es el tango, es tan sensual, tan delicado transmite tanto, les presento una historia de amor que transcurrió en un ambiente lleno de pasión pero poco espacio de amor. Debo aceptar que debo parte de mi inspiración a la escena del tango en la película Frida Kahlo.
He decidido morir. Y he decido morir así, con mi vestido de tango, porque así la conocí.
Antes de morir les contaré mi historia. Eran cerca de las 12:00 p.m. en un Tango Bar, así se llama; Noche gardeliana y terminaba de bailar con Francisco, que hasta ese momento había sido el mejor amante y bailarín que yo había tenido. La miré y me llamó la atención, como nunca antes una mujer lo había hecho. Me acerqué con desconfianza, pensé que era alguna bailarina de otro bar que venía a desprestigiar mi trabajo pero le escuché la voz, una voz que conectó mi nuca con mi cóccix en un solo tirón con el estallido de mil sensaciones. Había pedido un café ¿un café?, ¿en un bar? ¿A esa hora? Era extraño y mientras me sentaba en la banca de la barra que estaba junto a ella pensé en preguntarle su nombre ¿Y por qué estaba aquí?, ¿por qué sola?
Sus ojos conectaron los míos y su aroma se apropio de mi nariz. Mi boca calló por unos instantes hasta que la mesera interrumpió ese momento llegando con el café y dirigiéndose a mí dijo: "¿deseas algo bailarina?", a lo que contesté que no; Se fue. Mientras quien robaba mi atención, tomó su taza de café lo acercó a su boca y tomó el primer sorbo mientras yo detallaba que sus labios eran perfectos, el color, la forma.
Pregunté: ¿por que café? –ha pregunta tonta, además de no importarme, creo que el amor nos hace idontas (una mezcla entre idota y tonta)- ella contestó "porque el café es el amigo del buen y mal estudiante, el compañero cuando estas sola o acompañada." Seguí la conversación definiendo lo que para mí significaba el café: el café se debe tomar al amanecer con un cigarrillo y una sonrisa efecto de una noche de placer, mientras la persona que amas y que te ama te abraza por la cintura justo cuando el sol pinta el día. Me dijo "que bello te expresas del café".
Sonó una canción "Mi Noche Triste", debía bailarla así que me despedí y subí a la tarima. Francisco no subía y de repente ella subió. Me tomó de la espalda acercándome a ella con la firmeza de un hombre pero la delicadeza de una mujer. Mis pies siguieron sus pasos como si hubiéramos ensayado miles de veces, mientras el público pasmado nos veía bailar. Lo que no veían era que cada paso de ella era un paso más cerca de mi corazón. Fueron cuatro minutos suficientes para conocerla y amarla.
Terminando la canción el primer aplauso fue el de Francisco. Luego ella salió al baño y detrás yo, en busca de su nombre. En el baño lo conseguí a cambio de un beso, un beso que recorrió mi cuerpo al mismo tiempo sus manos delicadamente me descubrían. Su boca llegó a mi sexo y pedí que me repitiera su nombre aunque dijo otro. Al estar tan cerca del clímax no le presté atención; mis gritos y gemidos llamaron la atención en el Tango Bar tanto que Francisco se acercó a golpear en la puerta del baño. Nunca olvidaré su rostro. Era yo la que salía de ese lugar junto a otra mujer.
Salimos del bar por un café, que tomamos en un hotel charlamos entre besos, sexo y caricias, hasta el amanecer. Allí caí rendida. Desperté, a eso de las 2:00 de la tarde y como sutilmente lo sospechaba, ella no estaba, y en su lugar una carta en la que se despedía diciendo que esa noche moriría porque ya había amado a la que para ella era la mujer perfecta, la mujer que le había costado la vida, pues había cambiado con el mismo dios su vida por en una sola noche amarme. Ahora a mí solo me resta morir porque yo he cambiado mi vida por hallarla, y sé que en este mundo no se encuentra y tal cual como salí detrás de ella hacia el baño, ahora la seguiré hasta el cielo. Entonces esta noche moriré, moriré así porque así la conocí, con un sorbo de café envenenado, además así vestida me reconocerá más fácil.
FIN
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