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1. Virginia Wolf y su novela ÓRLANDO
Orlando es una obra literaria de un ser maravilloso como lo fue Virginia Wolf, llevada al cine con una fidelidad fantástica. Y es que Virginia Woolf pertenece a la familia espiritual de las películas de David Lynch o Wong Kar-wai (el fascinante director de “Deseando amar” y “2046”). Espirales perturbadoras y laberínticas que, por eso mismo, apuntan al misterio del corazón, al centro de la vida.
Orlando, es considerada una de las obras de Virginia Woolf más accesibles al lector medio, en ella se tratan temas considerados tabúes en su época tales como la homosexualidad, la sexualidad femenina, además del rol de la mujer dentro de una sociedad.
Todos estos temas se presentan contextualizados en distintos períodos históricos: desde el período isabelino, pasando por el período victoriano, hasta llegar a la época moderna en los albores del siglo veinte.
Esta obra es eminentemente feminista y aporta una visión especialmente crítica del rol asignado a la mujer, ya no sólo dentro de las sociedades machistas imperantes durante los casi cuatro siglos por los que trascurre la obra, sino dentro del mundo literario, un sector prácticamente reservado sólo para hombres.
2. Por qué leer o ver la película de Virginia Wolf: ORLANDO
Esta obra es especial para aquellas personas que ahondan en lo profundo del ser, pues en ella podrán encontrar una mezcla de imágenes maravillosas, un lenguaje simbólico, cargado de poesía, surrealismo, ironía y fantasía. Todo esto bajo un argumento de ambigüedad, no sólo de sentimientos y sensaciones sino de sexos, este último uno de los ejes de la novela, que trata sobre la identidad fundamentalmente.
Sinopsis
Trata sobre un adolescente del siglo XVI inglés, que aspira a dejar una huella útil de su paso por el mundo; aspira a la huella material y anónima de tantas manos sin nombre: lo que importa es la obra, no quien la hizo, no importa si fue un hombre o una mujer, creyente o escéptico... Una vez que aparece lo ambiguo como lo que contiene más de un lado y extendiendo esa cualidad es lo que acoge a todas las posibilidades indistintamente, porque al final lo que importa es lo que sintió y lo que materializó.
La vida de Orlando, el protagonista, le lleva después a Constantinopla y allí le sucede algo insólito por lo profundo y crucial de la experiencia: después de una fiesta se va a la cama y duerme, duerme y duerme sin que nadie pueda despertarle durante 7 días, Y cuando despierta es una mujer.
Sí, de repente se despierta y se ha convertido en una mujer, con todo el recuerdo de su pasado intacto, su misma cara, su misma identidad. Paso inevitable en cualquier viaje iniciativo, la trascendencia del género para poder convertirse en un ser que abarca a ambos sexos, haciendo así posible el amor: la experiencia de ser una persona, más allá de etiquetas y prejuicios, pues jugando a ser mujer, sabiendo que no es en el fondo de ningún sexo y de ambos a la vez, descubre que la identidad está más allá del sexo y la esencia.
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